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viernes, 8 de enero de 2010

EL AUTOR COMPARTE CON SUS LECTORES, GAVIOTAS DEL RECUERDO...


Queridos amigos, cierto día hace unos tres años me dicen que en la entrada del Teatro San Martín, estában repartiendo una revista de la Ciudad donde hay una nota sobre mí, imaginarán a que velocidad fueron mis piernas flacas a buscarla, bueno me traje unos 10 ejemplares y la nota dice así (pues todavía me quedan algunos)

El Ángel

por Osvaldo Pérez
Echegaray


Subte Línea D Buenos Aires tiene vísceras. En general, sólo conocemos la piel, pero una mirada más escrutadora permite recorrer sus entrañas. En el sopor metálico del subte, en el que se mezclan olores y esperanzas, donde las miserias humanas se acodan en el sueño de miles de trabajadores adormecidos, donde las estampitas y la indigencia abruman; allí, en esa babilonia al paso, por un peso con cincuenta, uno puede ingresar en un viaje poético.

Don Ramón (de Almagro por adopción), inició en Arrecifes su viaje por la vida, hace 73 años. El encandilamiento de los años noventa del siglo XX se llevó su almacén, dejándolo en la calle. Ese mismo brillo ilusorio que ocultaba miseria y despilfarro lo obligó a completar el secundario para obtener un trabajo que nunca llegó. La necesidad lo obligó a pensar y sentir poéticamente.

Sus dolores, anhelos y alegrías están expresados en un pequeño y sentido folleto que ofrece en los vagones del subte, con una sonrisa, con la sencilla dignidad de un poeta. Codo a codo con la desocupación, el sida, la ceguera y las minusvalías, Don Ramón de Almagro habla de una espalda ancha que lo espera con vino fresco cada regreso, del beso de un niño capaz de poblar su día de mariposas, de la niña del lago leyendo poesía, de los antepasados, de la madre, la abuela y de los que ya no están pero escuchan, porque a diferencia de los que sí están, no corren, no lo tropiezan, lo esperan, están con él y lo hacen “hablar solo”.

Don Ramón recuerda todo lo que día tras día pasa inadvertido, invisible al ojo cotidiano, ese mismo que no es capaz de distinguir a la otra Buenos Aires perdida en la vorágine diaria. Esta Buenos Aires amada y oculta como una pasión prohibida. Vive y ama a su ciudad, esa amante desagradecida en la que promete morir un día (a diferencia de Vallejo, que eligió morir en París vencido por la fatiga). La padece, la disfruta, la consiente, le perdona su ceguera cruel. Y se imagina muriendo en ella, “en el viejo hospital destartalado, llegando sobre una ambulancia, disfrutando por fin de la importancia que te dan cuando grita la sirena”.

Don Ramón también es Buenos Aires. No le ha vendido su alma al diablo para sobrevivir. La ofrece por sólo dos pesos. Al pasar recuerda que en el oscuro túnel del apuro también es posible hallar un manantial de luz.

Te imaginaras que me puse muy contento y decidí mandarle una copia de esto a mi gran ídolo y querido amigo el poeta Español Marcos Ana, quien con su maravillosa pluma me responde lo que sigue:

Mi querido D Ramón, amigo y colega, me he sentido muy feliz al leer esta mañana de abril la noble y merecida semblanza que de ti y de tu poesía hace Osvaldo Perez Echegaray. Es un articulo precioso sobre la densa humanidad de tu vida. Lo he enviado a varios amigos porque eres un ejemplo de honestidad, trabajando tu necesaria poesía y llevandola tu mismo al mercado, como el que reparte el pan de cada día.

Frente a esos poetas que se exhiben como floreros, tú te echas a la calle y vas, sencillo y profundo, de metro en metro, con tu lámpara maravillosa ofreciendo la luz a tus hermanos.

Tengo un gran respeto por tí, querido Ramón, y uno de mis deseos es conocerte personalmente y estrecharte entre mis brazos. Espero que será pronto. Y dale las gracias a Osvaldo, a quien no conozco, pero sólo un gran escritor puede escribir tan magnífico artículo.

Hasta pronto y cuídate, que, como te dije muchas veces, la salud es la base material de todo proyecto de vida y de futuro.

Un grandísimo abrazo, Marcos Ana.

Nada más pero es uno de los premios más gratos que ha recibido mi poesía. Luego con el paso del tiempo Marcos Ana vino a la Argentina a la Fería del Libro y como yo estaba enfermo me dió la alegría de acercarse a mi casa y se cumplió lo del abrazo.

Don Ramón de Almagro

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8 comentarios:

Viviana Álvarez dijo...

Querido Ramón, celebro de pie tu blog. Porque lo merecés, por tu esfuerzo en pos de las letras, por tu empeño por este bello oficio de escribir. Por la poesía. Por tu poesía. Me da una felicidad inmensa este espacio tuyo.

Desde mi corazón, que te admira

Griselda dijo...

Me alegro mucho que tengas este blog, querido Ramón, eres una persona quien merece respeto y admiración por todo lo que has logrado. Felicitaciones a ti y a la creadora de este lindo espacio.
Cariños.

Carmela dijo...

Un placer inmenso leerte!!!

" Los poetas son viento del pueblo.
El pueblo espera a los poetas con
el alma tendida al pie de cada
siglo." - Miguel Hernández-
Y tú llevas en tí el arte de poder llegar a los corazones a través de tus poemas!!!
Abrazos!!!!

Carmela dijo...

Un orgullo mayúsculo que Marcos Ana , el gran poeta español haya compartido contigo ese abrazo!!!!

Laura del Mar dijo...

Cuan grato ha sido para mí soltar las gaviotas de Don Ramón a mar abierto. Imagino su sonrisa y el acelerar de su corazón al recibir este pequeño homenaje que desde Colombia le ofrezco al poeta Argentino.
¿Por qué lo hago?
Porque siempre he deseado subirme a los buses de mi ciudad(acá no hay metro)y declamar mi poesía y entregar los pétalos de mis flores marinas... y no me atrevo... me detiene el qué dirán de mis "amigos"; me atan las manos las miradas recelosas de los transeúntes; me amordazan los comentarios y las, de pronto, burlas de mis colegas... y de corazón quiero hacerlo... quiero subir una mañana al transporte urbano y regar la espuma de mi mar inquieto.
Don Ramón, Usted, su vida, su poesía, esa sonrisa tranquila y sencilla... y sus gaviotas, "Señor del poema", me brindan aliento... ¡nesecito hacerlo!
Un abrazo a Don Ramón y mil bendiciones a todos los que con su lectura y comentarios acompañen cada día esta ofrenda de amor.
Laura del mar
Bucaramanga - Colombia.

Carmela dijo...

Gracias Laura!
Gracias Ramón!!!
Está hermoso el blog!!!!

No dudes en " regar la espuma de tu mar inquieto", amiga.
Que ninguna mano te detenga ....
Los que amamos la poesía nos sentimos " abrigados" por ella y admiramos a los que manejan la pluma conduciéndonos por la senda del pensar y el sentir....
Don Ramón me enseñó algo que jamás olvidaré :"Cuando se enseña con el corazón... el ser humano aprende con facilidad"
Es un maestro!!

La poesía recorre el mundo ... atravesando fronteras ... y llega a muchos corazones.
Abrazos a los dos!!!

Vanesa dijo...

Me alegro que hayan tenido ese abrazo, y la verdad que es un placer cruzarse a gente como usted por la vida, o por el subte... lo quiero mucho :)

SaiZa dijo...

Hermoso blog, me alegro compartir amigos y admiración por nuestro querido Don Ramón. Puedo dar fe de la grata alegria de ese encuentro con Marcos Ana y que ya relate también en mi blog. Fue sin duda inolvidable para ambos. Besos